Conferencia en Torremolinos
El 18 de junio de 2010 di una charla, por invitación de la asociación cultural Plenilunio XXI sobre “Imágenes y dilemas morales en los medios de comunicación”. Puede ver algunas imágenes de la misma pulsando AQUÍ
El 18 de junio de 2010 di una charla, por invitación de la asociación cultural Plenilunio XXI sobre “Imágenes y dilemas morales en los medios de comunicación”. Puede ver algunas imágenes de la misma pulsando AQUÍ
Publicado un artículo en Tribuna de Torremolinos: El dilema. Para leerlo pulsar aquí
Hace unos meses estuve en Sevilla. Di un paseo en bicicleta que me permitió recorrer por el carril bici la ciudad entera y los parques colindantes. Intuía las dificultades que hubo de superar el diseño y realización de ese carril: tráfico intenso, muchísimas intersecciones, cruces, autobuses urbanos. Hasta tranvía. Sin embargo, lo hicieron. Más: el Camino de Ronda (Granada), una de las avenidas urbanas más congestionadas de Andalucía, tendrá carril bici. Como soy vecino de Torremolinos, pensé con un poco de pena, ¿por qué no en Torremolinos? Lo tenemos mucho más fácil que en Sevilla. Vivimos en un lugar que, como toda la Costa del Sol, tiene un clima excepcional (mucho menos extremo que el de Sevilla). Nuestra ciudad tiene unas playas amplias que podemos admirar desde un paseo marítimo que transcurre, sin accidente orográfico alguno, a lo largo de bastantes kilómetros.
Desde hace muchos meses, y aún se sigue en ello, el gobierno municipal (PP) de Torremolinos ha ordenado levantar completamente el paseo y ensanchar bastante la zona peatonal. Lo más lógico, desde el punto de vista de la racionalidad vial, de la salud pública, del desarrollo sostenible y del bienestar de la ciudadanía, hubiera sido la habilitación de un maravilloso carril bici a lo largo de toda la línea costera. Podía haberse hecho casi a coste cero (sobre lo presupuestado para construir el nuevo acerado peatonal), sin problemas de interferencia con el tráfico motorizado, sin cruces, semáforos, intersecciones, etc. Pero claro, ¡eso se le ocurre a cualquiera! Demasiado fácil. ¿Un espacio para los peatones, otro para ciclistas y otro para automovilistas? ¡Qué aburrido, si se compara con el variopinto e interesante batiburrillo actual!: peatones, ciclistas y patinadores revueltos, poniendo a prueba los reflejos para evitar ser atropellados o estamparse unos contra otros. Sí, ya sé que está prohibido circular en bici por el acerado del paseo marítimo, pero usted sabe como yo que el exceso de normas que hay en España es atemperado por la secular costumbre de no cumplirlas. Por otro lado, allá usted si le agrada pasear en bici, es respetuoso con las normas y circula por la calzada. En ese caso deberá estar atento para evitar que cualquier vehículo a motor (autobús, turismo, motazo o motillo) le embista, dando con sus huesos en el hospital. Pese a todo, seguiremos oyendo de labios de nuestras autoridades locales palabras como “ciudad respetuosa con el medio”, “desarrollo (o economía) sostenible”. No se lleven a engaño. Son otros los valores que los guían: mucho cemento, mucha escultura (a veces de un gusto más que dudoso) y política medioambiental “de salón”. Si verdaderamente creyeran en el desarrollo sostenible y amable de las ciudades, harían carriles para las bicis y sacarían el tráfico de vehículos particulares de la zona más densa del paseo marítimo, ofreciendo transporte público alternativo.
El pasado verano, debido a las obras y a la disminución de espacio para parking, el paseo marítimo de Torremolinos ha sido, más que nunca, lo más parecido a RUE DEL PERCEBE 13, con los peaton@s, patinador@s y ciclistas compitiendo por la zona peatonal mientras, por la estrecha calzada, tuvo lugar un atasco monstruoso que casi duró dos meses. Cortázar imaginó un gigantesco atasco en su magistral relato “La autopista del sur”. El alcalde de Torremolinos lo ha hecho realidad.
El pasado mes de junio, el Consejo Audiovisual de Andalucía publicó en su Resolución 10/2009 un informe sobre la situación del pluralismo político en los informativos de Torremolinos TV, llegando a la conclusión, evidente para cualquier vecino de esta localidad, de que tal pluralismo no existe. Sólo un dato, para no aburrir al personal: el equipo de gobierno del PP acaparaba, según dicho informe, el 86% del tiempo de análisis político; el 9% es para el PSOE y el 5% para IU. A la sobrerrepresentación de información acerca de la gestión del equipo de gobierno del Partido Popular, se une una aplastante presencia del alcalde. La mayor parte de los datos que ofrecía el Consejo eran de tipo cuantitativo; a ello hay que añadir la visión sesgada y parcial a favor del equipo de gobierno del Partido Popular y la no menos cualitativa exaltación y culto a la personalidad del alcalde.
Esos son los hechos. Ahora me gustaría reflexionar brevemente sobre esta situación. De sobra sé que la mayoría de las televisiones locales sirven como instrumentos ideológicos al servicio del poder; de hecho, creo que para eso nacieron. Pero, en primer lugar, no todas lo hacen con la misma intensidad. En segundo lugar, a mí me toca hablar sobre Torremolinos porque es la ciudad donde vivo.
En general, la objetividad, veracidad e imparcialidad de los medios de comunicación es correlativa a su grado de independencia económica. Cuanto más autonomía económica, mejor. Torremolinos TV es una sociedad de capital municipal. Eso quiere decir que si el enfoque dado a tal o cual tema no es del gusto del partido que gobierna, el responsable de ese trabajo puede echarse a temblar. Sólo el respeto a los principios morales y constitucionales puede actuar de freno en esta situación. Obviamente, el que el actual equipo de gobierno, con su alcalde al frente, no tienen.
Existe además una especie de razón inversamente proporcional entre el tamaño del medio de comunicación y su moralidad (pluralismo, imparcialidad, etc.). Los grandes medios de comunicación son más cuidadosos, aunque todos podamos recordar ejemplos de malas prácticas profesionales. En los medios más pequeños esas malas prácticas son más frecuentes.
En el caso de Torremolinos, el alcalde, Pedro Fernández Montes, entendió perfectamente que tenía que convertir a los medios locales en “agencias publicitarias” al servicio de su partido y, sobre todo, de su persona. Una tarea que se me antoja muy fácil: basta con nombrar para los cargos de responsabilidad a personas afines, dejar dos o tres cosas claras entre el personal, recordarles la dependencia económica que una pequeña televisión local tiene respecto de los presupuestos municipales, la amenaza del paro… Poca cosa. Después apenas hace falta vigilar: la autocensura hace el resto.
Es tal la ubicuidad del alcalde en las pantallas que muchos suelen referirse por aquí a la televisión local como Telepedro. Deberían poner en los informativos de Torremolinos, en una esquinita de la pantalla, “publirreportaje”. Para acabar, propongo que incluyan al señor alcalde de Torremolinos en el libro Guinness de los records: es el que más ediciones lleva seguido por las cámaras de Gran Hermano.
Vi, hace un par de días, la “penúltima” de Woody Allen. No es Manhattan, pero tampoco está mal. Se pasa un rato agradable. Una eminencia, propuesto para un Nobel, pesimista (supongo que él diría que simplemente informado) y maniático, aprende a vivir felizmente, pese a su incapacidad casi congénita para ello. Se trata de aprovechar el amor que te brinda la vida (las demás personas, vaya) y el que tú puedas dar y no obsesionarse pidiendo más. A mí me viene bien porque tiendo un poco a caer en la melancolía, incluso en momentos de plenitud. Si la cosa funciona, “palante”. El titulillo podría completarse con el slogan de Nike: just do it. ¿Qué? Terrible relativismo el del slogan de la multinacional.
Si no se sabe un poco de historia de la ciencia cualquiera podría pensar, a partir de la peli de Amenábar, que la filósofa de la antigüedad tuvo casi todas las intuiciones que luego concretaron Copérnico, Kepler y Galileo juntos, tanto en mecánica celeste como en física. Cuando se le ocurre lo del experimento en el barco me dije: está “embalao”. Lo mismo hace que la filósofa descubra la teoría de la relatividad. ¡Qué fenómeno! A Amenábar se le ha inflamado un poco el ánimo. Con ello no quiero decir que la peli esté mal: mejor al fin y al cabo que muchas superproducciones norteamericanas y con más “mensaje”. Quizá por ello, un tío que salía del cine con su novia le iba diciendo que se había quedado tres o cuatro veces dormido. Toda esa salsa de cristianos, judíos y romanos queda muy bien. Tampoco es cuestión de ser demasiado críticos por algún que otro anacronismo. Al fin y al cabo, el archialabado Stanley Kubrick también convertía a su Espartaco en un moderno adalid ilustrado de los derechos humanos, la libertad, la dignidad humana y la democracia. ¡Estaba bien Espartaco!